"Ya va a hablar." "Es varón, los varones hablan más tarde." "Mi sobrino habló a los tres y hoy no para." Son frases bienintencionadas que, sumadas, hacen que muchas consultas lleguen uno o dos años más tarde de lo ideal. La realidad es más simple: esperar nunca es gratis y una consulta fonoaudiológica no tiene ningún riesgo. Si todo está bien, te vas tranquila; si hay algo para trabajar, se empieza en el mejor momento posible.
Señales por edad que justifican consultar
Primer año
- No reacciona a sonidos fuertes ni busca de dónde viene la voz.
- A los 9-10 meses no balbucea con consonantes ("ba-ba", "da-da").
- No responde a su nombre hacia los 9-12 meses.
- No hace gestos comunicativos: chau, upa, aplaudir.
De 12 a 24 meses
- No señala para pedir ni para mostrar hacia los 12-15 meses.
- Ninguna palabra a los 16 meses.
- No entiende órdenes simples ("dame la pelota") a los 18 meses.
- No combina dos palabras a los 24 meses ("más agua", "papá vamos").
De 2 a 4 años
- A los 3 años, un desconocido no le entiende casi nada de lo que dice.
- No arma frases de tres o cuatro palabras a los 3 años.
- Le cuesta seguir una conversación simple o responder preguntas.
- Se frustra mucho al no poder hacerse entender, o directamente deja de intentarlo.
A cualquier edad
- Pérdida de habilidades que ya tenía. Esto siempre amerita consulta rápida.
- Tartamudez que dura más de seis meses, que aparece con tensión, muecas o bloqueos, o que lo angustia.
- Voz ronca persistente sin resfrío.
- Dificultades para tragar, atragantamientos frecuentes, rechazo marcado de texturas.
- Respiración bucal permanente y ronquidos.
- En edad escolar: dificultades sostenidas con la lectura y la escritura.
Primero, la audición
Ante cualquier demora en el lenguaje, el primer paso es evaluar la audición. En Argentina la pesquisa auditiva neonatal (otoemisiones) está prevista por ley, pero un resultado normal al nacer no descarta una hipoacusia adquirida más adelante, ni las hipoacusias transitorias por otitis con líquido en el oído medio, que son muy frecuentes y pueden pasar desapercibidas durante meses. Es un estudio simple, no invasivo, y cambia por completo la conducta a seguir.
Qué evalúa una fonoaudióloga
- Lenguaje comprensivo y expresivo: qué entiende, qué dice, cómo arma las frases.
- Habla: qué sonidos produce, cuáles reemplaza u omite, cuán inteligible es.
- Comunicación: intención, turnos, gestos, uso social del lenguaje.
- Voz y respiración.
- Deglución y alimentación, si hay dificultades.
- Lectura y escritura, en edad escolar.
La evaluación combina pruebas estandarizadas con observación de juego y entrevista a la familia. De ahí sale un plan con objetivos concretos y pautas para casa, que son al menos tan importantes como la sesión semanal.
Mitos que hacen perder tiempo
- "Los varones hablan más tarde." Hay variabilidad individual, pero no justifica ignorar señales de alerta.
- "El bilingüismo retrasa el lenguaje." No lo retrasa. Los chicos bilingües alcanzan los mismos hitos; pueden mezclar idiomas, lo cual es esperable y transitorio.
- "Es el frenillo." El frenillo corto existe, pero está sobrediagnosticado como causa de problemas del habla. La mayoría de las dificultades de pronunciación no se resuelven con una cirugía.
- "Si le doy pictogramas no va a hablar." Al revés: los apoyos visuales y la comunicación aumentativa favorecen el lenguaje y reducen la frustración.
- "Con los videos educativos aprende a hablar." El lenguaje se aprende en la interacción con personas. Las pantallas no lo sustituyen.
- "Está en su mundo, ya se le va a pasar." Puede ser, pero es exactamente lo que hay que evaluar.
Qué podés hacer en casa desde hoy
- Hablá lo que está pasando: narrá la acción mientras la hacen ("abrimos el agua, está fría").
- Esperá. Después de preguntar o mostrar algo, contá mentalmente hasta cinco. Los chicos necesitan más tiempo del que los adultos toleran.
- Expandí lo que dice: si dice "auto", respondé "sí, un auto rojo que va rápido".
- No lo obligues a repetir ni lo corrijas de frente. Volvé a decir la palabra bien, sin señalar el error.
- Menos preguntas cerradas y más comentarios: las preguntas ponen a prueba, los comentarios invitan.
- Leé cuentos todos los días, aunque sean los mismos mil veces, y dejalo pasar las hojas y señalar.
- Reducí el chupete durante el día en las edades en que ya se puede, para liberar la boca para hablar.
Cobertura
La fonoaudiología está incluida en el Programa Médico Obligatorio, con la cobertura y los topes habituales, y con CUD corresponde cobertura integral por la Ley 24.901. En el sistema público se accede por los servicios de fonoaudiología de hospitales y centros de salud, habitualmente con derivación del pediatra.
El mensaje de fondo es el mismo que en casi todo el desarrollo infantil: ante la duda, consultar temprano. Una evaluación que sale normal también es un resultado valioso.





