Las semanas 39 y 40 son las de la espera final. Tu bebé alcanzó su máxima madurez y el parto puede empezar cualquier día. Es una etapa de paciencia, de aprender a distinguir definitivamente el trabajo de parto real, de entender qué es la fecha probable de parto y qué pasa si la pasás. Te acompañamos en este último tramo con toda la información que necesitás.
El bebé completamente listo
Las semanas 39 y 40 son el momento de máxima madurez fetal. Tu bebé está completamente desarrollado: sus pulmones producen surfactante en abundancia, el cerebro está en su nivel óptimo para nacer y ya acumuló suficiente grasa subcutánea para regular su temperatura fuera del útero.
En la semana 39 pesa en promedio entre 3.200 y 3.400 gramos y mide unos 50 centímetros. En la semana 40 puede pesar entre 3.300 y 3.600 gramos, aunque hay muchísima variabilidad. Algunos bebés nacen con 2.700 gramos y son perfectamente sanos; otros nacen con 4 kilos y también lo son. El peso al nacer depende de factores genéticos, de tu nutrición y del funcionamiento de la placenta, así que no te dejes asustar por las estimaciones de las ecografías, que tienen un margen de error normal.
¿Cómo saber que el parto empezó de verdad?
Después de semanas de falsas alarmas y pródromos, llega el momento de distinguir el parto real. Las señales inequívocas son:
- Contracciones regulares y en aumento: cada 5 a 10 minutos, que duran 45-60 segundos, y que con el tiempo se vuelven más seguidas, más largas y más intensas. El dolor ya no cede con reposo ni hidratación.
- Dilatación del cuello uterino: esto solo lo puede confirmar un médico o partera en una exploración vaginal. El cuello se va borrando (adelgazando) y dilatando. A partir de 4-5 cm de dilatación con contracciones regulares se considera trabajo de parto activo.
- Ruptura de membranas: si se rompe la bolsa, hay que ir a la maternidad, tengas o no contracciones.
La fecha probable de parto: solo una estimación
La fecha probable de parto (FPP) que te dieron al inicio del embarazo es exactamente eso: probable. Conviene desdramatizarla con datos:
| Dato | Realidad |
|---|---|
| Bebés que nacen el día exacto de la FPP | Solo alrededor del 5% |
| Bebés que nacen entre las semanas 38 y 42 | Alrededor del 80% |
| Llegar a la semana 40 sin parto | Completamente normal |
Llegar a la semana 40 sin haber tenido a tu bebé es absolutamente normal y no significa que algo ande mal. A partir de esta semana, lo que hacen los médicos es un seguimiento más estrecho:
- Monitoreo fetal (cardiotocografía): para verificar que el bebé responde bien.
- Ecografía: para evaluar el líquido amniótico (que puede disminuir después de la semana 40), la posición y el bienestar del bebé.
- Maduración cervical: si el cuello uterino no está maduro y se decide inducir, pueden usarse métodos para prepararlo (prostaglandinas, balón de Foley).
La inducción: ¿cuándo y por qué?
Si el embarazo llega a la semana 41-42 sin que el parto comience por sí solo, tu médico probablemente te plantee la inducción del parto. Esto se hace porque después de la semana 41-42 el riesgo de complicaciones empieza a aumentar: la placenta va perdiendo eficiencia, el líquido amniótico tiende a disminuir y el bebé sigue creciendo.
La inducción puede realizarse con:
- Medicamentos: oxitocina en goteo, o prostaglandinas en gel o comprimidos para madurar el cuello.
- Métodos mecánicos: balón cervical o rotura artificial de la bolsa (amniorrexis).
La inducción no siempre termina en un parto vaginal rápido: en algunas mujeres el cuello tarda en responder y el proceso puede llevar 24 a 48 horas. Es importante conversar con tu equipo sobre cómo funciona el protocolo en tu maternidad y resolver tus dudas con anticipación.
Las fases del trabajo de parto
Conocer cómo se organiza el trabajo de parto te ayuda a saber en qué momento estás y a no salir corriendo demasiado pronto. Aunque cada parto es único, en general se describen tres etapas:
- Primera etapa (dilatación): es la más larga. El cuello del útero se borra y dilata de 0 a 10 cm. Se divide en una fase latente (hasta los 4-5 cm, con contracciones más espaciadas y llevaderas, que puede transcurrir en casa) y una fase activa (de 5-6 cm en adelante, con contracciones intensas, regulares y cada vez más seguidas).
- Segunda etapa (expulsivo): con la dilatación completa, llega el momento de pujar. Esta fase puede durar desde unos minutos hasta un par de horas, y termina con el nacimiento de tu bebé.
- Tercera etapa (alumbramiento): después del bebé, se expulsa la placenta. Suele durar entre 5 y 30 minutos y es la etapa que muchas mamás ni recuerdan, absorbidas por el encuentro con su hijo.
En los primeros embarazos, el trabajo de parto suele ser más largo que en los siguientes. No hay un cronómetro exacto: tu cuerpo y tu bebé marcan el ritmo.
Qué esperar al llegar a la maternidad
Cuando llegues con sospecha de trabajo de parto, el equipo va a hacer una evaluación inicial para decidir si es momento de internarte o si conviene volver a casa un rato más. Esto suele incluir:
- Tacto vaginal: para medir la dilatación y el borramiento del cuello.
- Monitoreo fetal: para controlar los latidos del bebé y las contracciones.
- Control de tu presión arterial y tus signos vitales.
- Revisión de tu carnet perinatal y estudios, incluido el resultado del cultivo de estreptococo del grupo B, por si necesitás antibiótico.
Si todavía estás en fase latente y todo está bien, es posible que te recomienden esperar caminando o que vuelvas a casa: estar en movimiento y tranquila suele favorecer el avance. Si ya estás en trabajo de parto activo, comienza la internación. No te asustes si te mandan de vuelta a casa una primera vez; es muy frecuente y no significa que hayas hecho nada mal.
La mamá en la espera final
La semana 40 puede ser emocionalmente desafiante. La impaciencia es real, el cuerpo está al límite de la comodidad y las preguntas de "¿y cuándo viene?" de familiares y amigos pueden volverse agotadoras (aunque vengan de buenas intenciones). Date permiso para poner límites y cuidar tu ánimo.
Algunas cosas que ayudan a pasar el tiempo y mantenerte bien:
- Caminatas suaves: además de placenteras, pueden ayudar a que el bebé baje y estimular las contracciones.
- Descanso: el parto es un maratón y conviene llegar con energías.
- Distracciones: películas, lecturas, salidas cortas, cualquier cosa que disfrutes.
- Aceptar el ritmo del bebé: no hay nada que "hacer bien o mal" para que el parto empiece antes. Tu bebé llega cuando está listo.
Señales de alarma: cuándo ir de inmediato
- Ruptura de bolsa (chorro o goteo de líquido), con o sin contracciones.
- Sangrado rojo activo.
- Contracciones regulares y crecientes que no ceden (regla 5-1-1).
- Disminución importante o ausencia de movimientos del bebé: no esperes, consultá enseguida.
- Dolor de cabeza intenso, visión borrosa, dolor en la boca del estómago o hinchazón brusca de cara y manos (signos de preeclampsia).
Las semanas 39 y 40 son de pura paciencia. Mantené tus controles al día, prestá atención a los movimientos de tu bebé, descansá y confiá en tu cuerpo y en tu equipo médico. Si pasás la semana 40, no te asustes: es lo más normal del mundo y va a haber un seguimiento cercano. Falta poquísimo para tener a tu bebé en brazos.





