Las semanas 27 y 28 cierran el segundo trimestre y abren la puerta al tramo final del embarazo. Tu bebé cruza por primera vez el umbral del kilogramo, su cerebro empieza a desarrollar las arrugas características del cerebro humano y llega el momento de la ecografía del tercer trimestre. Es una etapa de transición: lo que viene es la recta final, y conviene empezar a prepararse con calma.
El kilo de bebé
En la semana 27-28 tu bebé alcanza un hito tierno: el primer kilo. En la semana 27 pesa alrededor de 900 gramos y mide unos 36 centímetros. Para la semana 28 ya supera el kilo —entre 1.000 y 1.100 gramos— y mide unos 37 centímetros, más o menos como una berenjena grande.
A partir de ahora, tu bebé va a ganar unos 200 a 250 gramos por semana durante todo el tercer trimestre. Todo ese peso que sigue acumulando es principalmente músculo, huesos cada vez más densos y, sobre todo, grasa subcutánea: esa capa que le va a dar la apariencia redondita y suavecita de los recién nacidos, y que va a ser fundamental para que pueda mantener su temperatura corporal fuera del útero.
El cerebro se arruga: el gran desarrollo neurológico
Una de las novedades más fascinantes de estas semanas es que el cerebro de tu bebé está desarrollando activamente sus surcos y circunvoluciones, las arrugas que caracterizan al cerebro humano. Hasta hace pocas semanas, la superficie cerebral era bastante lisa. Ahora empieza a plegarse, y eso tiene una lógica preciosa: plegándose, el cerebro consigue muchísima más superficie para alojar conexiones neuronales sin necesidad de agrandar el cráneo.
Cuanto más plegado está el cerebro, más conexiones puede albergar. Este proceso continúa de manera intensa durante los primeros años de vida fuera del útero. Por eso los bebés que nacen muy prematuros lo hacen con un cerebro más liso, que termina de plegarse durante su estadía en la UCIN y después en casa.
La maduración cerebral se acelera
El cerebro de tu bebé en la semana 28 ya tiene actividad eléctrica medible, ciclos claros de sueño y vigilia (con mucho sueño REM, fundamental para el desarrollo) y responde a estímulos con reacciones cada vez más complejas. Los reflejos son más rápidos y coordinados. Si lo estimulás con luz, sonido o tacto, la respuesta llega en fracciones de segundo. Tu bebé ya está, literalmente, aprendiendo del mundo que lo rodea.
La ecografía del tercer trimestre
Alrededor de las semanas 28 a 32, muchos obstetras solicitan una nueva ecografía. Esta ecografía del tercer trimestre da una foto actualizada de cómo viene tu bebé y evalúa:
- El crecimiento del bebé: si está dentro del percentil esperado para su edad gestacional.
- La posición: si ya se está poniendo de cabeza (cefálico) o todavía está de cola (podálico) o transverso.
- La cantidad de líquido amniótico.
- La madurez y ubicación de la placenta, especialmente si en la morfológica aparecía baja.
- El flujo de sangre en el cordón umbilical (doppler fetal), un buen indicador del bienestar del bebé.
No es obligatoria en todos los embarazos de bajo riesgo, pero es muy recomendable y, en Argentina, de cobertura habitual tanto en el sistema público (Plan Materno Infantil) como en obras sociales y prepagas.
Empezar a pensar en el parto
Con el tercer trimestre a la vuelta de la esquina, la semana 28 es un buen momento para empezar a organizar algunos preparativos sin apuro:
| Preparativo | ¿Por qué ahora? |
|---|---|
| Plan de parto | Conversar tus preferencias con tu obstetra con tiempo |
| Clases de preparto | Suelen empezar entre las semanas 30 y 34 |
| Elegir la maternidad | Confirmar dónde vas a parir y la logística de la cobertura |
| Bolso del hospital | Todavía no urge, pero conviene ir pensándolo |
En cuanto a la maternidad y la cobertura, si tenés obra social o prepaga es buen momento para confirmar qué institución te corresponde, si hace falta autorización previa y cómo es el circuito de admisión. Si te atendés en el sistema público, conviene tener claro a qué hospital o centro de salud ir el día del parto.
La mamá en la semana 27-28
El segundo trimestre llega a su fin y el tercero trae nuevos desafíos físicos. La panza está grande, el bebé se mueve con fuerza y el cuerpo trabaja a pleno:
- Falta de aire: a medida que el útero empuja el diafragma hacia arriba, te puede costar respirar profundo. Es normal y mejora cuando el bebé encaja, más adelante.
- Insomnio: la incomodidad, las ganas de orinar y la ansiedad pueden hacer que dormir bien sea un desafío real.
- Cansancio que vuelve: parecido al del primer trimestre. El cuerpo está en una etapa de gran demanda metabólica, así que el descanso vuelve a ser prioridad.
- Calostro: algunas mamás empiezan a notar pequeñas pérdidas de calostro (la primera leche, amarillenta) por los pezones. Es totalmente normal.
Alimentación y peso en la recta final
En el tercer trimestre tu bebé crece a gran velocidad y la nutrición sigue siendo clave, aunque no se trata de "comer por dos". Lo importante es la calidad de lo que comés más que la cantidad. Algunos nutrientes cobran especial protagonismo en estas semanas:
- Hierro: tu bebé está armando sus reservas para los primeros meses de vida. Carnes magras, legumbres y vegetales de hoja verde ayudan; combinalos con vitamina C (cítricos, tomate) para absorberlo mejor.
- Calcio: necesario para la osificación del esqueleto del bebé. Lácteos, quesos y yogur son buenas fuentes.
- Proteínas: fundamentales para el crecimiento de tejidos.
- Ácidos grasos omega 3 (DHA): importantes para el desarrollo del cerebro y la vista; presentes en pescados de bajo contenido de mercurio.
- Fibra y agua: ayudan a combatir el estreñimiento, muy común en esta etapa.
El aumento de peso recomendado durante todo el embarazo depende de tu peso inicial, así que conviene que tu obstetra lo evalúe en cada control. Si tenés muchas náuseas por la acidez o el estómago "achicado" por el útero, repartir la comida en porciones más chicas y frecuentes suele funcionar mejor que tres comidas grandes.
Vacunas y controles en esta etapa
Estas semanas son la ventana óptima para la vacuna triple bacteriana acelular (dTpa), que el Calendario Nacional de Vacunación recomienda aplicar en cada embarazo entre las semanas 27 y 36. Protege a tu bebé contra la tos convulsa (coqueluche) durante sus primeros y más vulnerables meses de vida, antes de que pueda recibir sus propias vacunas. Si todavía no te la aplicaste, consultalo en tu próximo control.
Señales de alarma: cuándo consultar
Acudí a la guardia o llamá a tu obstetra si aparece:
- Contracciones regulares y dolorosas antes de tiempo (amenaza de parto prematuro).
- Pérdida de líquido o sangrado vaginal.
- Disminución marcada de los movimientos del bebé.
- Dolor de cabeza intenso, visión borrosa, dolor en la "boca del estómago" o hinchazón brusca: posibles signos de preeclampsia.
- Fiebre o ardor al orinar.
Con las semanas 27 y 28 cerrás una etapa hermosa y entrás en la cuenta regresiva. Mantené tus controles al día, aplicate la vacuna que corresponde, anotate en las clases de preparto si querés hacerlas y empezá a imaginar, sin ansiedad, el encuentro que se viene. El tercer trimestre ya está acá.





