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Embarazo Semana a Semana

Semana 25 y 26 del embarazo: ojos y sentidos que despiertan

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Semana 25 y 26 del embarazo: ojos y sentidos que despiertan

En la semana 25 y 26 del embarazo los ojos del bebé se abren por primera vez, responde a la luz y distingue sabores en el líquido amniótico. ¡Todo está conectado!

⚕️ Aviso médico: Este artículo es únicamente informativo. Consultá siempre con tu médico de cabecera, obstetra o el especialista correspondiente ante cualquier duda.

Las semanas 25 y 26 traen uno de los momentos más conmovedores del desarrollo de tu bebé: por primera vez abre los ojos. Y no es lo único que despierta. El gusto, el olfato y la respuesta a la luz se ponen en marcha, y todo empieza a conectarse con el mundo exterior, con vos y con lo que comés. Es una etapa fascinante en la que tu bebé deja de ser un proyecto en construcción para volverse, cada vez más, una personita que percibe.

Los ojos se abren: un momento histórico

Entre las semanas 25 y 27 ocurre algo que pocas mamás conocen: los párpados de tu bebé se abren por primera vez. Durante meses estuvieron sellados para proteger los ojos mientras se formaban. Ahora los ojos ya están suficientemente desarrollados para estar abiertos, aunque dentro del útero prácticamente no haya luz que percibir.

En esta etapa, los ojos del bebé tienen un color azul grisáceo, sin importar cuál vaya a ser su color definitivo. El pigmento de los ojos (la melanina) no termina de desarrollarse hasta semanas o incluso meses después del nacimiento. Por eso muchísimos bebés nacen con ojos azulados que después viran a verde, miel o marrón en los primeros meses de vida.

En la semana 25 tu bebé mide unos 34 centímetros y pesa alrededor de 680 gramos. En la semana 26 supera los 36 centímetros y los 760 gramos, más o menos como una lechuga romana.

La respuesta a la luz

Aunque el útero no es completamente oscuro —una linterna apuntada al abdomen deja pasar algo de luz difusa, rojiza—, tu bebé ya puede detectar variaciones de luminosidad. Si en un cuarto oscuro apoyás una linterna sobre la panza, algunos bebés responden girándose o moviéndose hacia o desde la luz. No es que "vean" como ve un adulto, pero el sistema visual ya está procesando información lumínica básica.

Esta estimulación visual no es necesaria para el desarrollo —tu bebé se forma perfectamente sin ella—, pero es una manera encantadora de empezar a interactuar con él desde afuera. Lo mismo vale para hablarle y ponerle música: no lo hacés porque "haga falta", sino porque crea un vínculo que ya empieza antes de nacer.

El gusto: lo que comés, él lo "prueba"

Los receptores del gusto de tu bebé están funcionando desde la semana 14-16, pero es en el segundo y tercer trimestre cuando reciben más información gustativa. El bebé traga entre 400 y 500 mililitros de líquido amniótico por día, y ese líquido lleva los sabores de todo lo que comiste.

Distintos estudios científicos demostraron que los bebés expuestos a ciertos sabores en el útero —zanahoria, ajo, anís, vainilla— mostraban preferencia por ellos después de nacer. Esto no quiere decir que tengas que comer determinadas cosas para "programar" el paladar de tu bebé, pero sí habla de lo profundamente conectados que están tu alimentación y tu hijo desde mucho antes del nacimiento. Una alimentación variada y equilibrada durante el embarazo es, también, una primera educación del gusto.

El olfato también despierta

El olfato fetal se desarrolla en estas semanas. Las moléculas aromáticas presentes en el líquido amniótico estimulan los receptores olfativos del bebé. Esto tiene una consecuencia preciosa: después de nacer, los recién nacidos reconocen el olor de su mamá casi de inmediato, en parte gracias a la memoria olfativa que construyeron durante el embarazo. Ese reconocimiento es uno de los pilares del apego y del inicio de la lactancia.

Sentido Estado en la semana 25-26
VistaOjos abiertos; detecta variaciones de luz
OídoReconoce tu voz y los latidos de tu corazón
GustoDistingue sabores del líquido amniótico
OlfatoEmpieza a registrar aromas; base del reconocimiento materno
TactoMuy desarrollado; explora con manos y cara

El desarrollo físico en la semana 25-26

  • Las huellas dactilares de manos y pies ya están formadas: ese patrón único que va a acompañar a tu hijo toda la vida.
  • Los capilares se forman bajo la piel y la van llenando de sangre, dándole al bebé una apariencia más rosada y menos transparente.
  • El cerebelo crece rápidamente, mejorando la coordinación de los movimientos.
  • Los pulmones siguen madurando: comienzan a desarrollar la red de vasos sanguíneos necesaria para el intercambio de oxígeno, aunque les falta para estar listos.

Conectar con tu bebé a través de los sentidos

Ahora que los sentidos de tu bebé están despiertos, podés empezar a interactuar con él de maneras muy lindas. Nada de esto es "obligatorio" para su desarrollo, pero fortalece el vínculo y, para muchas familias, hace el embarazo más disfrutable:

  • Hablale y leele: tu voz es el sonido que mejor reconoce. Contarle tu día o leerle un cuento en voz alta lo familiariza con tu tono y tu ritmo.
  • Ponele música: melodías suaves a volumen moderado. Algunos bebés se mueven con ciertos temas y se calman con otros. No hace falta música "especial": la que te gusta a vos está perfecta.
  • Acariciá la panza: el tacto está muy desarrollado. Masajes suaves o apoyar las manos cuando se mueve crean un ida y vuelta encantador.
  • Invitá a tu pareja a participar: que también le hable y lo toque ayuda a que el bebé reconozca su voz desde antes de nacer.

Una recomendación importante: aunque el bebé perciba la luz, no apoyes linternas potentes ni fuentes de luz intensa de forma directa y prolongada sobre la panza. La estimulación lumínica suave y ocasional es inofensiva, pero no hace falta exagerar. Lo mismo con los sonidos: evitá volúmenes altos cerca del abdomen.

La mamá en la semana 25-26

Muchas mamás empiezan a sentir el peso del embarazo de forma más pronunciada. El útero ya llega aproximadamente a 5 centímetros por encima del ombligo y se hace notar. Algunas molestias frecuentes de esta etapa:

  • Contracciones de Braxton Hicks más frecuentes: irregulares, no dolorosas, que pasan solas. Son ensayos del útero, no trabajo de parto.
  • Síndrome del túnel carpiano: hormigueo y entumecimiento en las manos por la retención de líquidos que comprime el nervio mediano. Suele mejorar después del parto.
  • Hemorroides: aparecen por la presión del útero sobre las venas del recto. Aumentar la fibra, tomar agua y evitar el estreñimiento ayuda a prevenirlas.
  • Sueño más difícil: encontrar una posición cómoda, las ganas de orinar de noche y los movimientos del bebé pueden interrumpir el descanso.

Tus controles en esta etapa

Si todavía no te hiciste el test de tolerancia a la glucosa, lo más probable es que te lo indiquen ahora (suele realizarse entre la semana 24 y la 28). También es la ventana ideal para aplicarte la vacuna triple bacteriana acelular (dTpa) del Calendario Nacional de Vacunación, recomendada entre las semanas 27 y 36 para proteger a tu bebé de la tos convulsa en sus primeros meses. Recordá que en Argentina todos estos controles y vacunas son gratuitos a través del Plan Materno Infantil y de cobertura obligatoria en obras sociales y prepagas.

Señales de alarma: cuándo consultar

Comunicate con tu obstetra o acudí a la guardia si notás:

  • Contracciones dolorosas y regulares, o más de cuatro o cinco por hora.
  • Pérdida de líquido o sangrado vaginal.
  • Disminución importante de los movimientos del bebé.
  • Dolor de cabeza intenso, visión borrosa, hinchazón brusca de cara y manos.
  • Fiebre, ardor o dolor al orinar.

Las semanas 25 y 26 son para maravillarse: tu bebé ya ve, oye, prueba y huele. Aprovechá para conectar con él, contale cómo va tu día, ponele la música que te gusta. En las próximas semanas cierra el segundo trimestre y tu bebé cruza un umbral simbólico muy lindo: el primer kilo.

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